¿Estás pensando en dejar a tu bebé con una niñera por primera vez y no sabés si ya es el momento adecuado? En esta nota te guiamos paso a paso a lo largo del primer año de tu bebé, con recomendaciones de especialistas, señales a tener en cuenta de cada etapa y consejos prácticos para presentar a una niñera de forma gradual, amorosa y respetuosa. Cuidar del bienestar de tu bebé también es darte un respiro, con seguridad y confianza.
Llega un momento para muchas mamás y papás primerizos en el que necesitan volver al trabajo o simplemente quieren disfrutar de una noche para ellos. Contar con una niñera puede ser una excelente opción, pero aparece la duda: ¿a qué edad está realmente listo un bebé para quedarse al cuidado de otra persona?
No existe una edad “correcta” que funcione para todas las familias. Sin embargo, hay ciertas etapas del desarrollo durante el primer año de vida que pueden ayudarte a tomar esta decisión con mayor tranquilidad.
Entonces, ¿cuál es el mejor momento para empezar? Según pediatras y psicólogos, el período entre los 4 y 6 meses se considera ideal para presentar por primera vez a una niñera en la vida de tu bebé.
En esta nota te contamos por qué, y te compartimos consejos prácticos para ayudarte a identificar cuándo tu bebé (¡y vos también!) podrían estar listos para dar ese primer pasito hacia la independencia.
¿Importa la edad? Lo que opinan los especialistas
De acuerdo con especialistas en desarrollo infantil, no hay una edad exacta que determine cuándo es adecuado dejar a tu bebé con una niñera. Depende de varios factores: el temperamento del bebé, la experiencia de quien lo va a cuidar y, tan importante como eso, cómo te sentís vos con esta decisión.
Aun así, conocer las etapas típicas del desarrollo durante los primeros meses puede darte señales útiles para tomar una decisión informada, acorde a las necesidades y el ritmo de tu familia.
0–3 meses: Separaciones breves, con mucho cuidado
Durante los primeros meses de vida, los bebés dependen completamente de su figura principal de cuidado. Es cuando empieza a formarse el vínculo afectivo, se establece la lactancia (si corresponde) y comienzan a regularse los ciclos de sueño y alimentación.
➡️ Antes de los 3 meses, sí se puede dejar al bebé con una niñera, pero sólo por períodos muy cortos y con muchísima precaución. Incluso las ausencias breves deberían hacerse de forma gradual, con sensibilidad y mucho cariño. Elegí a alguien con experiencia comprobada en el cuidado de recién nacidos y mantené siempre una comunicación cercana y constante.
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4–6 meses: Un buen momento para empezar con separaciones graduales
En esta etapa, muchos bebés empiezan a tener rutinas más predecibles. Duermen por más tiempo, comen con mayor regularidad y, en general, se adaptan mejor que en los primeros meses.
Por eso, este momento suele ser ideal para empezar a construir un vínculo entre tu bebé y una niñera: alguien en quien pueda aprender a confiar a través de interacciones tranquilas, constantes y llenas de cariño.
➡️ Este período se considera una excelente oportunidad para introducir a una niñera durante el día. Las separaciones breves, en un entorno familiar y con una transición gradual y progresiva, pueden ayudar a que tu bebé se sienta seguro, incluso cuando vos no estés en la habitación.
8–9 meses: Una etapa sensible para las separaciones
Hacia los 8 o 9 meses, muchos bebés atraviesan una etapa del desarrollo conocida como ansiedad por separación. Es una fase completamente normal y saludable: tu bebé empieza a entender que seguís existiendo aunque no te vea, pero esa conciencia puede generarle cierta inseguridad o angustia.
➡️ En esta etapa, dejar a tu bebé con alguien nuevo puede resultar más difícil que unos meses atrás. Incluso si ya conoce a la niñera, es posible que llore, se altere o proteste al momento de la despedida.
Por eso es tan importante que las separaciones sigan siendo graduales y progresivas. Empezá con períodos cortos. Creá rutinas de despedida predecibles —como usar siempre la misma frase o dejarle un objeto especial— y asegurate de que tu regreso sea tranquilo y lleno de cariño.
10–12 meses: Más conciencia, más necesidad de estabilidad
Entre los 10 y los 12 meses, los bebés reconocen perfectamente las caras familiares y notan con más claridad cuando alguien se va. Si bien pueden estar más sensibles a las separaciones, también tienen una mayor capacidad para adaptarse, especialmente si cuentan con estabilidad y rutinas claras.
Esta etapa es ideal para incorporar pequeñas rutinas con la niñera. Por ejemplo: que llegue siempre a la misma hora, tener un ritual simple de despedida o repetir alguna actividad que disfruten juntos.
Estos pequeños hábitos le dan seguridad a tu bebé y lo ayudan a anticipar lo que va a pasar.
Cada niño y cada niña es diferente, pero conocer estas etapas del desarrollo puede darte más confianza y tranquilidad a la hora de tomar decisiones.
Al final, no se trata sólo de cuándo dejar a tu bebé con una niñera, sino de cómo hacerlo: con paciencia, empatía y mucho amor.

Consejos para dejar a tu bebé con una niñera
Si estás pensando en dejar a tu bebé con una niñera —ya sea por primera vez o simplemente para tomarte un pequeño respiro— recordá que la edad no es el único factor a tener en cuenta.
Lo que realmente importa es cuán preparada está la niñera, cómo reacciona tu bebé ante nuevas situaciones y cómo te sentís vos al dar este paso.
Acá te compartimos algunos puntos clave que conviene tener en cuenta antes de avanzar:
1. Elegí a la niñera adecuada
No todas las niñeras tienen formación o experiencia en el cuidado de recién nacidos —y eso está bien. Lo importante es encontrar a alguien que realmente entienda las necesidades de un bebé.
Buscá una niñera que:
✔️ Tenga experiencia comprobada cuidando bebés
✔️ Conozca las prácticas recomendadas para un sueño seguro
✔️ Sepa manejar rutinas como la alimentación, el cambio de pañales y la hora del baño
✔️ Tenga paciencia y sepa calmar al bebé cuando llora
✔️ Se comunique con vos de forma clara, empática y constante
Una niñera con experiencia en recién nacidos puede tener una tarifa un poco más alta que el promedio.
Si querés tener una idea más clara sobre cuánto se paga por hora o por jornada, podés consultar nuestra nota sobre cuánto cuesta una niñera.
“Lucas tenía tres meses y yo ya me sentía completamente agotada. Sabía que necesitaba un tiempo para mí. Encontré una niñera con excelentes referencias y experiencia con recién nacidos. Al principio, lo dejaba con ella solo mientras me daba una ducha rápida. Poco a poco fuimos aumentando el tiempo, hasta que un día, por fin, logré ir al gimnasio. Todo salió muy bien, y empecé a recuperar un poquito de espacio para mí.”
— Laura, mamá y usuaria de Sitly
2. Empezá de a poco: con irte a otra habitación alcanza
Una de las partes más importantes —y que muchas veces se subestima— es introducir a la niñera de forma gradual. Así como pasa con la adaptación al jardín o al maternal, empezar con una niñera también requiere un proceso progresivo y respetuoso.
El primer día, lo ideal es que la niñera pase tiempo con tu bebé mientras vos estás presente. Después, podés empezar a salir de la habitación por ratitos cortos, mientras se quedan a solas. Cuando notes que tu bebé se siente tranquilo y seguro, podés probar salir un momento de casa —aunque sea solo por 15 o 20 minutos.
También es importante tener en cuenta que las rutinas de sueño y alimentación son momentos especialmente sensibles para los bebés. Lo mejor es que la niñera se haga cargo de esas tareas recién cuando se haya establecido un vínculo de confianza. Son momentos en los que los bebés necesitan consuelo extra, y tener a alguien familiar cerca hace toda la diferencia.
3. Lo que vos sentís también importa — y tu bebé lo percibe
Tu bebé no es el único que está atravesando un gran cambio: vos también. Muchas mamás (y papás) sienten ansiedad o culpa la primera vez que dejan a su bebé al cuidado de otra persona.
Es totalmente normal. Y lo más importante: no estás sola ni solo por sentirte así.
➡️ Incluso los bebés más chiquitos perciben el estado emocional de su entorno. Si la separación ocurre en un ambiente tranquilo y positivo, es mucho más probable que se sientan seguros y en calma. Por eso es clave que confíes en tu intuición y te des permiso para vivir este proceso a tu ritmo.
4. Es importante anticipar lo que sucederá, tanto para tranquilidad del bebé como para los padres
Tu bebé ya tiene cierta capacidad de comprensión del lenguaje. Por ese motivo puede ser muy beneficioso que antes de salir, puedas anticipar a tu bebé que va a quedarse con la niñera, como así también que vas a salir y volver durante un período determinado. Para los niños, es muy importante poder saber lo que ocurrirá, ya que esto les transmite confianza, aumentando su seguridad emocional a la vez que favorece el desarrollo del mensaje.
Puedes también acordar con la niñera lo que le dirás al bebé para que en caso que sienta angustia, pueda repetir el mensaje y disminuya el estrés de la separación.
5. Si tu bebé ya está atravesando otros cambios, esperá un poco antes de sumar uno más
El momento en que decidís incorporar a una niñera también es clave. Demasiados cambios al mismo tiempo pueden ser muy abrumadores para un bebé. Por eso, lo mejor es avanzar de a poco, con calma y respetando su ritmo.
Si tu bebé ya está transitando otra etapa de cambio —como empezar con la alimentación complementaria, mudarse de casa o adaptarse al jardín— lo más recomendable es esperar un poco antes de sumar a una nueva persona en su rutina, como una niñera.
Tomate tu tiempo y buscá a alguien con experiencia en el cuidado de recién nacidos. Alguien en quien confíes desde el primer momento y que te transmita tranquilidad. Así, las primeras experiencias de tu bebé con una niñera van a ser algo positivo y natural tanto para él como para vos.
Tabla de contenidos
FAQ
Sí, puede ser seguro, siempre y cuando la persona tenga experiencia en el cuidado de recién nacidos.
A esa edad, los bebés necesitan alimentarse con frecuencia, estar bajo supervisión constante y recibir una atención tranquila, amorosa y muy sensible.
Con bebés muy chiquitos, lo más recomendable es empezar con períodos cortos, de una o dos horas.
A medida que el bebé crece y se siente más cómodo con la niñera, se puede ir ampliando ese tiempo de manera gradual.
Una niñera que cuide a un recién nacido debería contar con:
✅ Experiencia comprobada con bebés
✅ Conocimiento sobre prácticas de sueño seguro
✅ Habilidad en la alimentación, el cambio de pañales y técnicas para calmar al bebé
✅ Comunicación clara, constante y empática con las familias
Podés ayudar a tu bebé a adaptarse empezando con separaciones breves, manteniendo sus rutinas habituales y compartiendo instrucciones claras sobre su cuidado.
Muchas familias también eligen hacer una sesión de prueba, lo que ayuda a generar confianza tanto en la niñera como en quienes están dando ese primer paso.
No. Las separaciones cortas y ocasionales no afectan negativamente el vínculo afectivo entre padres e hijos.
El apego se construye día a día, a través de la presencia, la atención y el cariño. Separaciones graduales con una niñera de confianza pueden formar parte de una rutina saludable y positiva para toda la familia.
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